Ofrecemos a
Dios libremente nuestra propia voluntad y aceptamos realizar sus planes.
- Nos abrimos a la comunicación y al diálogo.
- Discernimos personal y comunitariamente las exigencias del Espíritu.
- Aceptamos la última decisión de quienes, entre las
hermanas, ejercen el servicio de la autoridad.
- Estamos dispuestas a desempeñar la misión del Instituto
donde este nos envíe. |