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Las
notas características de nuestra espiritualidad son:
La humildad, la sencillez, la fraternidad,
la alegría, la cercanía a las gentes, la simpatía,
la acogida, el conocimiento de las personas, el saber distinguir
lo esencial de lo que no lo es, finura de espíritu, la misericordia,
sobre todo por los más pobres o pequeños, la pureza
de corazón la capacidad de ponerse en contacto con Dios (oración),
el amor hasta el extremo, la paz, la confianza sin límites
en el Señor aún en medio de la diversidad.
En un plano más sobrenatural podemos
distinguir las siguientes notas: el discernimiento de la voluntad
de Dios sobre nosotras a la luz de la oración, amor profundo
a la iglesia, la contemplación y todo eso alimentado por
una intensa vida de oración y tensión constante hacia
Dios.
Síntesis de nuestra espiritualidad:
adhesión a la voluntad de Dios, amado y sirviendo a los hermanos
según la espiritualidad franciscana.
Son rasgos franciscanos que María
Ana hizo suyos y los pasó por su corazón y les dio
su sello personal. Esto es lo ideal, lo que deberíamos
ser y transmitir con nuestras vidas, lo hemos heredado de nuestra
Fundadora y lo encontramos reflejado en su vida y obra.
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